Halasana. El arado.

(Formación profesores yoga. Asociación de profesores de yoga Merkhaba)

Detalles técnicos:

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  • En la postura final el tronco ha de permanecer perpendicular al suelo, evitando que la espalda quede redondeada, lo que podría ocasionar una presión excesiva sobre el cuello. Para que el tronco permanezca perpendicular al suelo, mantén las piernas muy estiradas, eleva las caderas y aleja el hueso del pubis del esternón. Los talones han de tirar hacia el suelo.
  • En los primeras veces algunas personas no pueden llegar con los pies al suelo. Puedes colocar una banqueta detrás de la cabeza, coloca ahí los pies, manteniendo las piernas completamente rectas. Con la práctica regular el cuerpo adquirirá suficiente flexibilidad y podrás llegar al suelo cómodamente. Otra posición consiste en practicar el arado cerca de la pared y apoyar los pies en ésta, a una altura conveniente.
  • En la postura final del arado tienes que conciliar dos cualidades básicas de toda asana: “firmeza-intensidad” con “relajación-comodidad”. Estos dos aspectos pueden parecer opuestos, pero en realidad son complementarios.

 

Contrapostura:

Matsyasana (postura del pez), o setu bandhasana (postura del puente). También puedes permanecer unos momentos tumbado con las piernas flexionadas y abrazadas sobre el abdomen (apanasana), para aliviar la tensión de la parte baja de la espalda. En esta postura puedes mover la cabeza de un lado al otro dos o tres veces para aliviar la tensión del cuello.

 

Tiempo de permanencia:

Las primeras veces unos pocos segundos. Alarga su duración hasta llegar a un máximo de cinco minutos, después de algunos meses de práctica. Después de sarvangasana, de uno a tres minutos será suficiente.

 

Beneficios principales:

  • El movimiento que se produce en el diafragma masajea todos los órganos internos, activa la digestión, alivia el estreñimiento y la dispepsia, revitaliza el  bazo y las glándulas suprarrenales, estimula la producción de insulina en el páncreas y mejora el funcionamiento del hígado y los riñones.
  • Fortalece los músculos abdominales, alivia los espasmos en los  músculos de la espalda, tonifica los nervios de la columna e incrementa la circulación sanguínea del todo el área.
  • Regula la actividad de la glándula tiroides y así equilibra el ritmo metabólico del cuerpo, y estimula la glándula timo que activa el sistema inmunológico.
  • Es una postura tranquilizante e induce un estado de interiorización.
  • Intensifica la actividad de vishuddi chakra (5º chakra, de la garganta).

Contraindicaciones:

No deben practicar halasana las personas que sufran de una hernia importante o estrangulada, tensión alta, ciática, hernia discal y afecciones importantes de la espalda y el cuello.

 

Halasana, El Arado (Formación de profesores de yoga)